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Por una salud pública que busque soluciones y no culpables

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María de Lourdes Velasco, presidenta de la FEDE.

AL PRESIDENTE DANIEL NOBOA Y A LA OPINIÓN PÚBLICA

La Federación Ecuatoriana de Enfermeras y Enfermeros (FEDE), ante las recientes declaraciones de autoridades del Gobierno Nacional relacionadas con la prescripción de medicamentos, la comercialización de fármacos entregados a pacientes y los hechos de violencia que han cobrado la vida de personal sanitario, manifestamos que la realidad requiere respuestas institucionales, no señalamientos generalizados.

El sistema público de salud atraviesa dificultades que afectan directamente a pacientes y profesionales. En este contexto, consideramos necesario que el debate público se concentre en cómo garantizar de manera sostenida el abastecimiento, la planificación, la adquisición, distribución y disponibilidad efectiva de medicamentos e insumos, en lugar de trasladar de manera general la responsabilidad hacia quienes prescriben, administran cuidados o reciben tratamiento.

Reconocemos que existen problemas que deben investigarse y corregirse. No defendemos irregularidades de ningún tipo. Por ello, hacemos un llamado al Gobierno Nacional a pasar de la confrontación al diálogo, de las declaraciones a los mecanismos de control, y de las respuestas coyunturales a una política sanitaria sostenible.

Solicitamos al gobierno que, cualquier análisis serio de la situación sanitaria incorpore la realidad cotidiana de Enfermería y de todo el equipo de salud. No se puede exigir calidad, humanización y seguridad en la atención si al mismo tiempo se mantienen brechas de personal, sobrecarga laboral, inseguridad, falta de insumos y condiciones que afectan la dignidad profesional.

Por otro lado, la FEDE expresa su profundo pesar y solidaridad con la familia, compañeros y comunidad del Dr. Jandry Alexander Calderón Cedeño, médico rural asesinado en Manabí, así como con la familia del conductor de ambulancia que perdió la vida en el mismo ataque.

El hecho ocurrido mientras se realizaba una labor vinculada con la atención sanitaria constituye una señal de alarma para todo el sistema. Estimamos que la inseguridad también genera crisis sanitaria.

Las enfermeras también trabajan en turnos nocturnos, unidades de emergencia, establecimientos rurales, servicios de atención domiciliaria y territorios donde las condiciones de seguridad se han deteriorado. Pero la vocación de servicio no puede significar aceptar como normal la exposición permanente a hechos de inseguridad.

Nuestro llamado a no convertir la salud pública en un escenario de confrontación política. La salud debe estar por encima de las diferencias y los profesionales sanitarios deben ser considerados como parte de la solución.

Atentamente,
María de Lourdes Velasco
Presidenta de la FEDE

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